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domingo 15 de febrero de 2009

Clásicas del clásico

A 20 días del inicio del II Clásico Mundial de Béisbol se confirman ausencias notables y otras se tornan casi irrefutables.
Lesiones, impedimentos y cuestiones extradeportivas son las causas aparentes, pero qué pesará más en la decisión final de cada pelotero ¿incapacidad real o desinterés?
Mariano Rivera, Jorge Posada, Vladimir Guerrerro, Johan Santana, Melky Cabrera y Alfonso Soriano, entre muchos otros, casi seguro se perderán el próximo Clásico Mundial.
La versión oficial reza: estas luminarias quedarán fuera del Torneo por “impedimentos” de sus clubes en las Grandes Ligas, amparados en un derecho que les otorga potestad de bloquear a jugadores que se recuperan de lesiones u operaciones.
La versión extraoficial (y más real) dice: esos jugadores tienen poco o ningún interés en participar en el Clásico Mundial y escudarse detrás de sus clubes les cae como anillo al dedo, porque al tiempo que se liberan del compromiso, evitan el repudio de sus compatriotas.
Claro, todo sería perfecto para ellos si no existieran casos conocidos como los de Carlos Delgado y Albert Pujols, que refutan la teoría anterior.
Tanto Delgado como Pujols repiten con Puerto Rico y Dominicana, respectivamente, después de participar en el 2006, en ambos casos lesionados.
El inicialista boricua sólo pudo acudir al cajón de bateo en una ocasión cuando más lo necesitaba su equipo en el 2006 y respondió con hit ante el pitcher cama-güeyano Vichyoandri Odelín. Su orgullo puertorriqueño dejó atrás la dolorosa lesión que padecía en el codo izquierdo; para el 2009 anunció su participación, incluso antes de finalizar la temporada 2008 en las Grandes Ligas.

Pujols jugó los siete partidos de Dominicana con fuertes dolores en su muñeca derecha, no obstante salió al terreno de juego con la mayor dispocisión por su país.

Ahora vamos al II Clásico Mundial. El puertorriqueño Posada y el panameño Rivera (hombro derecho) el dominicano Guerrero y el venezolano Santana (rodilla izquierda) ciertamente se recuperan de operaciones, pero todos están declarados completamente rehabilitados y muestra de eso es que estarán trabajando desde el primer día en los entrenamientos de sus clubes a iniciarse esta semana.

Las operaciones de esos cuatro peloteros fueron importantes, pero no tienen nada de extraordinarias para hacerlas más relevantes que la cirugía del codo derecho a que se sometió el inicialista Pujols, de los Cardenales de San Luis, inmediatamente después que terminó la pasada temporada, cuando ganó su segundo premio de Jugador más valioso.

Con la mira puesta en el Clásico Mundial, pero al mismo tiempo en su futuro en las Grandes Ligas, Pujols fue al quirófano dos semanas después de concluida la temporada, exactamente el 13 de octubre, y estuvo inhabilitado por dos meses, hasta ser autorizado a comenzar una rutina ligera a finales de diciembre.

En todo ese proceso, Pujols nunca ha desistido de su idea de jugar en el Clásico Mundial, pero más interesante aún, los Cardenales nunca han dicho públicamente que les gustaría que el jugador se olvidara de ese Torneo. La razón: Pujols se siente comprometido con su país y los Cardenales no quieren disputas con su estrella.

Mientras Rivera, 39 años, y Posada, 36, tienen la excusa de la recuperación, la edad, y sobre todo, el afán de los Yankees de Nueva York por volver a ganar. Guerrero podría argumentar que aunque sólo tiene 32 años se dirige a su último año de contrato y necesita enfocarse para tener buenos números y reclamar otro gran contrato.

Recuerden que ninguno de ellos estuvo en el Primer Clásico Mundial, en esa oportunidad fueron otros los “impedimentos”.

A Santana además de su operación de rodilla le molesta la presencia de Luis Sojo al frente de la selección venezolana, quizás esa disputa personal impida a la vinotinto contar esta vez con el que se considera el mejor lanzador zurdo del mundo en la actualidad.
Lo cierto es que si Posada, Rivera, Guerrero y Santana estuvieran “plantados” acerca de participar, es poco probable que los propietarios de sus clubes se embarcaran en una guerra pública para hacerlos desistir de la idea.
Los dominicanos Cabrera y Soriano realmente se resintieron molestias en los entrenamientos para el II Clasico, mientras a su compatriota Manny Ramírez se le puede acusar de ser despreocupado, pero hay que reconocerle su sinceridad.
Ramírez no ha puesto excusas baratas para faltar a los dos primeros clásicos, simplemente los ha sacado de su agenda.
Muchos otros peloteros estelares, latinos y no latinos, dejarán de jugar por diferentes razones, desde falta de interés a temor por perder espacio en las Grandes Ligas.
A todos se les respetan sus decisiones, pero eso no significa que tengamos que tragarnos la trama de los impedimentos.